
Kundalini es la energía de nuestra alma.
Kundalini es la energía del cosmos dentro de cada individuo, nuestra energía creativa, la grandeza de la cual todos somos capaces.
La representación es de una serpiente enrollada adormecida en la base de nuestra columna.
Kundalini hace posible que en nuestra calidad de humanos con identidades finitas, nos relacionemos con nuestra identidad infinita.
No podemos vivir sin un flujo constante de energía Kundalini. La diferencia está en la cantidad de flujo. Cuando hay un flujo abundante, nuestra mente despierta de su larga siesta, dejamos de vivir en realidades imaginadas, nos cometemos a nuestro propósito y a nuestro servicio, disfrutando de los abundantes placeres de la vida.
El Ascenso y el Descenso
Kundalini siempre está presente como parte innata de quienes somos.
El Ascenso es el sendero de la iluminación. Es la experiencia de que la realidad de Dios existe dentro de cada uno de nosotros. El alzar el Kundalini es el desenrollo de la conciencia de Dios. Es el ser testigo de la realidad del poder ilimitado que es la esencia de nuestra alma.
El Descenso es el sendero de la manifestación. Los chacras se abren en el descenso (centros energéticos).
A medida que los chacras se abren, nuestra esencia se consolida en nuestro carácter. Nuestros obsequios son integrados en nuestro comportamiento y acciones. Nuestros talentos se convierten en una parte práctica de nuestra vida humana.
El descenso del Kundalini es el despertar de nuestro potencial. Es cuando introducimos la Realización de Dios en las actividades de nuestra vida diaria.
El sendero de la iluminación es el alzar del Kundalini.
El sendero de la manifestación es el descenso del Kundalini.
El sendero de la liberación es tanto el ascenso como el descenso.
Respecto a la representación simbólica de la kundalinī, anteriormente mencionada, cabría recordar que en muchas culturas la serpiente ha sido venerada como un animal sagrado. Así pues en la antigua civilización egipcia, la serpiente que los faraones llevaban en sus coronas, representaba su divinidad y alta iniciación (era símbolo de alta maestría). También en las culturas maya y azteca se veneraba a la serpiente emplumada. En el Génesis de la Biblia, la serpiente representa el conocimiento (como opuesto al dios Yahvéh). También en los mismos mitos, está el ejemplo de la serpiente de los israelitas, que sanaba en el desierto. La serpiente aparece también representada en el conocido caduceo de Hermes, símbolo de la medicina.
La serpiente tiene su base en el mūlādhāra (1 chacra), enrollada tres veces y media alrededor de él, y allí se encuentra, normalmente, dormida. De modo que, tras obtener la apertura de los chacras, puede ser despertada a través de kundalinī. La finalidad del kundalinī es, por tanto, despertar a la serpiente y desenroscarla, dirigiéndola hasta el Sahasrara (el chacra superior) para unir cuerpo y espíritu, en un intento de integrar los dos principios, habitualmente opuestos, de materialidad y espiritualidad, fusionando sus energías dentro de un cuerpo humano individual. En términos yóguicos estos principios serían Shivá (el principio masculino o conciencia) y Śhakti (principio femenino o energía).
NAMSTE,
Prem


