
NIÑO… Tú eres el Oceano Infinito en el que TODAS las cosas del mundo nacen y regresan como olas… ¡Ho NIÑO!…No hay nada que ganar…nada que perder…, tu ya ERES pura conciencia…
El YOGA nos ayuda a ser conscientes de uno mismo, del mundo que nos rodea, y , al hacerlo, entramos en contacto natural con nuestro aspecto espiritual; lo cual es el objetivo original del YOGA: revelarnos una naturaleza más elevada que nos permita celebrar lo divino que hay en nuestro interior. Los niños son yoguis por naturaleza, y que la buena postura general, la capacidad de respirar profundamente y mantener una actitud abierta hacia la vida son facultades innatas. El YOGA es el mejor medio para no olvidar estas formas tan sanas de moverse, de respirar, de ser…
El YOGA inculca a los niños de pequeños una buena postura corporal, contrarrestando los malos hábitos de exceso de actividad pasiva, mochilas con exceso de carga y sillas que fomentan encorvar la columna. Enseña a los niños a respirar bien, inhalando por nariz, llenando los pulmones, generando un estado mental sereno, concentrado y receptivo. Esta respiración es la natural de los bebes cuando nacen; solo la vamos perdiendo cuando nos hacemos adultos y comenzamos a respirar por boca, haciendo la respiración superficial, agitada y limitada. El sistema nervioso, con la práctica regular, se ve calmado. Los niños de hoy en día están sometidos a un exceso de estímulos sensoriales externos a través de la televisión, videojuegos, grupos sociales, chats, etc. Ello produce un estilo de vida frenético, sumándole una alimentación inadecuada por falta de tiempo de preparar comidas caseras. El resultado son niños sobreestimulados, incapaces de concentrarse mucho tiempo. Alargando de a poco las respiraciones, y trabajando con movimientos lentos se ejercerá una influencia calmante sobre la mente y las emociones de los niños.
En INDIA, se iniciaba tradicionalmente a los niños en el YOGA por medio de la ceremonia del “Cordón Sagrado”; se enseñaba el Saludo al Sol (GAYATRY). El Cordón Sagrado simboliza el fin de la primera etapa de la infancia y la preparación para la vida adulta. Los niños iban a estudiar bajo la dirección de un GURU a una escuela especial de YOGA, en la cual aprendían todo el día las artes de esta disciplina.
En el YOGA no hay recompensas ni castigos, vencedores, ni perdedores, mejores, ni peores. La “Recompensa” del YOGA es la práctica en sí misma. Acostumbrados al sistema actual de competencia, cuando se acostumbran a no competir, los niños se sienten libres, seguros y confiados para expresarse por sí mismos sin enjuiciamientos ni críticas, desarrollando una sensación de bienestar y confianza que perdura en la adultez. La competición crea una inestable sensación de autoestima: según se los valore o se los rechace por su rendimiento. El YOGA busca abordar la vida de una manera no competitiva. En lugar de concentrarnos en el “otro”, nos centramos en “nosotros mismos con imparcialidad en cualquier cosa que hagamos”. Entonces, el concepto central es disfrutar de todo lo que hago, por el simple hecho de hacerlo, independientemente de los resultados o frutos que obtenga de ello. Como consecuencia, la calidad de vida mejora.
El YOGA consiste en escuchar nuestras emociones y liberarlas. Los niños tienen que ser capaces de poder expresar TODAS sus emociones, positivas y negativas, sin críticas, sabiendo que cuentan con amor, apoyo y contención.
El YOGA da a los niños una experiencia directa de la relación recíproca que existe entre la postura corporal y el estado de ánimo. De esta manera, mediante ciertas ASANAS o Posturas podemos fomentar contrarrestar ciertos estados de ánimo y fomentar otros. A los niños hay que dejarles que exploren libremente lo que sienten con cada postura.
La práctica regular de YOGA enseña a ser conscientes, lo cual consiste en ser capaces de vivir la vida plenamente, en el momento presente. Esta cualidad de plena PRESENCIA es lo que diferencia al YOGA de otros ejercicios físicos. Los niños se vuelven más centrados y atentos. Los niños son imitadores por naturaleza, haciendo el adulto una práctica consciente , ellos imitarán por naturaleza.
El YOGA nos ayuda a conectarnos con lo único que es inalterable en la VIDA, el espacio interno de quietud y paz profunda. Los niños pronto reconocerán su “pequeño yo” y su “GRAN YO”. Sabrán, que ocurra lo que ocurra en la vida, siempre tendrán un lugar seguro al cual volver. Una vez descubierto esto, el niño suele descubrir cómo todo está ligado e interconectado y como formamos todos parte del TODO; así como las olas pertenecen al mar y son olas individuales, así todos somos olas que formamos parte del océano de la existencia. Cuando comprendemos realmente esta realidad, nos volvemos más desinteresados y compasivos. Si los niños crecen creyendo que forman parte de un mayor todo, respetarán de manera natural a los demás y al mundo en el cual viven. Una de las enseñanzas más importantes del YOGA se basa en comprender que la verdadera satisfacción nace de “SER” y no de “TENER”. Esta enseñanza ayudará a los niños en distinguir las verdaderas necesidades de los deseos pasajeros.