Decimos DESAPEGO o VAIRGYA como algo liviano, escurridizo, pasajero…sin notar la enorme connotación del vocablo.
Este otoño escurridizo que recién asoma sus narices fuera, me invita a volver a repensar: VAIRAGYA , DESAPEGO…
Cuando sólo soltamos lo que nos sobra, lo que no necesitamos, el cambio, ¿Llamamos a eso DESAPEGO?
Cuando hacemos una donación y queremos que nos reconozcan por ello, “aparecer en a placa”, ¿Llamamos a eso DESAPEGO?
DESAPEGO no es una palabra liviana, aunque cuando verdaderamente hay desapego, la sensación real es liviandad…
DESAPEGO está nombrado en todas las escrituras sagradas: En el Bhagavad Gita, Krishna le dice a Arjuna que luche, que ejecute su Karma Yoga, sin querer recibir el fruto de las acciones; la Biblia en el Antiguo Testamento, nos cuenta la historia de Abraham queriendo sacrificar a su hijo primogénito, Itzjak, a pedido de ELOIM, y éste último al ver la verdadera intención del patriarca, lo disuade a abandonar el acto.
¿Qué podemos aprender de esto?
Creo y confío que cada intención humana de verdaderamente, desde el alma, actuar no desde el propio beneficio, sino, como enlace entre lo Divino y este Mundo terrenal, implica un DESAPEGO. Así, el DESAPEGO no implica no disfrutar la vida en sí misma, no implica tampoco escapar a lo material, sino, transformar y transmutar nuestra relación con la naturaleza toda a través de la Conciencia Cósmica.
NAMASTE
PREMA